jueves, 20 de mayo de 2010

¿Será Experiencia Espiritual?


Compañeros en AA, cuando llegué a la Agrupación me encontraba en un estado completamente salvaje y lleno de prepotencia, a pesar de que unos días antes me había abandonado mi esposa, llevándose a nuestros hijos a los cuales decía yo querer, más que a nada en la vida. Esto fue lo que me orilló a buscar la ayuda tan repudiada, pues juraba y perjuraba que nunca llegaría a pisar un Grupo de AA. Para hacerlo tuve que llegar en completo estado de ebriedad, sólo tengo nociones vagas de la junta de información. Pero gracias a Dios, hoy lo veo así, logré dejar de beber a pesar de mi renuencia y rebeldía, pues siempre me opuse a la idea de tener que depender de un Poder Superior a mí mismo. Mis compañeros lo llamaban Dios y yo estaba resentido con Él y con el diablo, pues ninguno de los dos había respondido a mis demandas de prestigio, poder y dinero. Tampoco me respondieron cuando mis problemas se agravaron por mi forma descontrolada de beber, al grado de tener que perder buenos trabajos, y lo peor llegó cuando tuve que perder a mi familia, por esto pensaba que Dios no existía.
Pasaba el tiempo y los compañeros del Grupo me empezaban a insistir en la necesidad de un Poder Superior con argumentos como: “¡Tú no podrás sólo, nunca has podido! Esto es de cambios de juicios y actitudes”. Esto a mí me molestaba sobremanera, pero siempre que discutía salía perdiendo, así que me dije: “Si no puedes contra ellos, úneteles”. Empecé a leer la literatura y me di cuenta que tenía habilidad para interpretar verbalmente todo lo que leía, y me dediqué a pregonar lo que dicen los Pasos y los Capítulos, pero sin practicar nada de esto.
Por la gracia de Dios recupere a mi familia y esto me hizo creer que era muy inteligente, al grado que me llene de autosuficiencia. Se me olvidó que esto es espiritual y me dediqué a disfrutar mi sobriedad y el pago no se hizo esperar. De pronto perdí todo lo que tenía; me quise independizar e hice una mala inversión. Las consecuencias me llevaron al borde de la desesperación y para colmo, mi esposa me volvió a abandonar por no darle lo necesario para vivir y me dejó a nuestros hijos. En este momento me sentí completamente solo y abandonado, pues la dependencia hacia ella era tan grande que desee huir, alejarme de todo, e incluso, pensé en la muerte, pues sin trabajo, sin dinero y tres hijos que mantener, me sentía demasiado agobiado, no me quedo más que llegar al Grupo y llorar todas mis desdichas. Afortunadamente, los compañeros le hallan y no tardaron en darme lo que necesitaba para reaccionar. Repentinamente me llegó la luz, ¿acaso no, sin trabajo ni nada seguíamos comiendo? ¿Acaso no, mis hijos seguían estudiando? ¿Y acaso no estaba yo aprendiendo a aceptar que hay cosas que no puedo cambiar porque es la voluntad de Dios? Un compañero me dijo: “¡Ya bájale, Dios te ha dado todo, pero tu soberbia no te permite verlo! Tienes que darte cuenta que por ti mismo no has hecho nada, que todo es obra de Él, cuando lo entiendas dejarás de sufrir”. El compañero tenía razón, hoy he vuelto a recuperar a mi esposa, vivimos con nuestros hijos; lo más importante es que hoy he recuperado la fe en Dios.

Filiberto L.

3 comentarios:

lucio dijo...

caray y yo que pense que era el unico,a quien la soberbia le gano en esos tiempos en que era el mejor servidor,excelente padrino,el que entraba mas ha mis juntas competir,de literaturano se diga hasta estuve apunto de editar un manual de los defectos de caracter queriendo evolucionar y sistematizar.caray iba al grupo hacer y desarrollar lo que en mi vida normal..y luego pregunto por que reecai caray perdi de vista lo basico los principios,vivimos de nuestras esperiencias,la humildad de ser y no de dar en fin por aqui andamos.....lucio

Plateros dijo...

¡Orale, no tires!.
Bienvenido Lucio. Gracias por compartir.
"LA HUMILDAD DE SER Y NO DE DAR"

MONOS LOKOTES dijo...

Buenas noches compañeros quisiera saber si ustedes me podrían conseguir el tema de apadrinamiento formal