viernes, 27 de marzo de 2009

DE LADO

“Cuando peleé con magin-boo supe que podía vencerlo, pero es hora de que se encarguen ustedes.”

Palabras sabias del súper sayayin. Es así; cuando ya te sientes preparado es que debes hacerte a un lado. Es la ley de la vida, y AA no podía ser la excepción.

Decisión difícil para un veterano que ha desarrollado el hábito de sentirse indispensable para posteriormente comprender verdaderamente que en un grupo nadie lo es; que cuando cree que ya esta listo es cuando es hora de apartarse.

Que tan difícil puede ser para un veterano en AA tomar conciencia y hacer suya esta frase; después de que ha militado por años en “su Grupo”, que lo ha visto crecer, levantar el vuelo, encarrilarse - como el alcohólico - ; lo ha visto también decrecer por momentos; riñas, rebatingas, el pan nuestro de cada día, falta de asistencia. Cuando el Veterano ha vivido en carne propia sabores y sinsabores, altibajos, alegrías, convivencia.

Cuando ha compartido la experiencia, la esperanza y la fortaleza; cuando ha reído, ha llorado, se ha desgañitado, se ha encabronado, se ha mordido los labios. Ese veterano que ha estado siempre ahí, diariamente, coordinando, participando, sirviendo, compartiendo, (dicen que terapiando), aprendiendo y enseñando, aportando tiempo, dinero y esfuerzo, recibiendo gratitud, pero también recibiendo criticas, miradas ingratas y hasta juzgado, pero siempre ahí, al pie del cañón.

“Su Grupo”; el que le tendió la mano y le dio de comer, le brindó abrigo a su alma y lo rescató del fango; su querido Grupo ahora deberá verlo aceptar que es tiempo que otro tome su lugar, que otros se encarguen que otros sean los líderes y “salgan en la foto”, que esto debe ser rotativo.

Sea que se vaya o se quede deberá definitivamente dejar de protagonizar, hacerse a un lado no significa que deba dejar de ser él, sino simple y sencillamente tomar el lugar que siempre le ha ofrecido el Programa; ser la fuente de guía, orientación y respaldo que necesita el Grupo, “cuando se lo pidan” no cuando el diga. Deberá definitivamente acallar y esperar los acontecimientos.

Será la más grande demostración de que el Bendito Programa realmente funciona.

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