sábado, 16 de mayo de 2009

Acerca de un poder superior

Los tiempos cambian y la jugada varía, dice un dicho popular.
En la actualidad las personas no se tientan el corazón para decir lo que piensan y lo que sienten, a diferencia del ayer donde había más represión, tapujos y complejos: AA no podía ser la excepción y eso es muy sano desde mi punto de vista.
Jamás conocí un lugar donde el individuo se le respetara sus ideas, palabras y actitudes, como en AA. Esa libertad hace posible que aquellos que llegan puedan o no estar de acuerdo con los que llegaron antes y puedan manifestarlo libremente y sin temor a cualquier tipo de represalias ya que este programa de Alcohólicos Anónimos es personal y quien quiera dejar de beber y alcanzar la sobriedad tendrá que aplicarse en él pero sin ser presionado por nadie mas que por el mismo, de ahí la necesidad de haber tocado fondo, pues como dice el Primer Paso es muy difícil que alguien que no haya tocado fondo esté dispuesto a llevar a cabo las sugerencias que ahí se indican.
Algunas de estas sugerencias hablan de la dependencia de un Poder Superior o factor “X” y es ahí donde la puerca tuerce el rabo puesto que la gran mayoría de los que llegamos a AA lo hacemos en un estado mental en el que no cabe la posibilidad de creer en algo o en alguien debido al desastre en el que nos encontramos y por el cual culpamos a todo mundo.
Sin embargo, la experiencia demuestra irrefutablemente que aquellos que logran superar ese inicio incierto y apegarse a cualquier dios que ellos crean que exista tienen muchísimas mas posibilidades de conservarse sobrios que aquellos que no quisieron o no pudieron encontrar esa fe.
Quiero mencionar que una gran mayoría de las personas que no tienen el problema del alcoholismo tienden a juzgar al alcohólico pero solo se debe a que ignoran o no aceptan que el alcoholismo sea una enfermedad, aunque esto sea dicho por la OMS (Organización Mundial de la Salud) y también porque infinidad de alcohólicos ya dentro de AA lo única que hacen es dejar de beber pero jamás muestran los cabrones un ápice de recuperación y de sentido común, de ahí que se les de a los detractores de AA armas para defender sus argumentos.
Concluyendo; para pertenecer a AA no es necesaria la creencia en un dios, pero para alcanzar y conservar la sobriedad es menester tener una fe (que obre) ya que solo de esa forma se podrá enfrentar la problemática con la que se llegue.
Tal ves ese sea el porque gran cantidad de los que se alejan de AA lo hagan con la gran frustración de no encontrar la sobriedad y no se den cuenta que es por su falta de honestidad de reconocer su verdadero problema.

1 comentario:

ToniCat dijo...

No se si muchos o pocos pero si uno decide abandonar los grupos de AA no es por frustración de no alcanzar la sobriedad, sino por la pesadez de tanta charlatanería, el observar que es más fácil predicar el programa que aplicárselo, que la práctica diaria nos demuestra que somos humanos y vamos a los grupos a lo que vamos (como los comerciantes del Templo), porque los grupos son inciáticos y llega un momento que no dan para más y muchos más motivos. Y como no hay estadística alguna ¿cómo somos tan atrevidos en decir que todo el que se va recae?. Qué AA es una secta sino destructiva si crea dependencia de programa y asistencia. Estamos en el s. XXI y debería analizarse científicamente AA y sin complejos. Puertas abiertas.