lunes, 25 de mayo de 2009

Pertenencia y permanencia en AA

Bien sabido de todos es que el único requisito para pertenecer a nuestra hermandad es querer dejar de beber y cualquiera es alcohólico desde el momento en que declare que lo es, lo anterior amparado en la Tercera Tradición le da al recién llegado el pleno derecho de pertenencia, pero el derecho de permanencia es condicional a su actitud. Esta última debe ser ganada a través de su asistencia y adaptación a las tradiciones escritas y no escritas. Es ahí donde el padrino o madrina juegan un papel importantísimo, persuadiendo al recién llegado sobre la importancia de la primera tradición para lograr una grata estadía, pues no se le hace ningún favor al nuevo cuando se le dice que esto es totalmente gratis y que no tiene ningún deber ante la comunidad o que goza de completa libertad para hacer y deshacer lo que le venga en gana dentro y fuera del grupo, eso seria engañarlo o por lo menos desinformarlo, puesto que la hermandad conlleva derechos pero también deberes y lo único gratuito fue el mensaje recibido -ojalá en buena hora - porque también en su debido momento a nosotros también se nos dio gratuitamente. Por lo demás la total libertad que va atener a su entera disposición es la de no ser mas esclavo del alcohol e irse liberando de la tiranía de los altibajos emocionales cada 24 horas. La supuesta libertad en contravía de los principios es LIBERTINAJE, lo cual no le sienta nada bien a ningún miembro en ninguna época. Es absolutamente necesario persuadir sobre que si se quiere tener suerte en la permanencia debe ajustarse a principios por que los grupos, pueden ser tan amables y atractivos tanto como se quiera pero en ningún momento son la prolongación del cabaret o del bar, dicho de otro modo estos grupos no deben ser usados para lo que no fueron hechos, pues ello seria un lamentable desperdicio y el alcohólico perdería la maravillosa oportunidad de recuperarse, quizás la única.


Oreste B.

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