viernes, 25 de diciembre de 2009

Las paradojas


En mis inicios en AA se hablaba mucho de un tema que hasta el día de hoy me es agradable y que es nada más y nada menos que:

LAS CUATRO PARADOJAS DE AA


NOS RENDIMOS PARA TRIUNFAR

Aparentemente el rendirse no significa triunfar. Pero en AA es así. Únicamente cuando hemos llegado al final de nuestros recursos, cuando nos hemos encontrado frente a una pared de piedra en algunos aspectos de nuestra vida, la cual no nos permite seguir adelante, únicamente cuando “hemos llegado al fondo” en desesperación y rendiciones, es cuando podemos alcanzar la sobriedad que nunca antes pudimos lograr. Debemos – y lo hacemos - rendirnos para triunfar.

DEBEMOS DAR PARA CONSERVAR

Esto parece absurdo y falso, ¿Cómo se puede conservar algo si se regala? Pero para conservar lo que tenemos en AA debemos darlo a otros, sin honorarios ni recompensa. Si no podemos permitirnos el dar a otros lo que recibimos tan libremente en AA, podemos prepararnos para nuestra próxima borrachera. Esto sucederá inevitablemente tarde o temprano. Debemos estar dispuestos a dar para conservar.

TENEMOS QUE SUFRIR PARA CURARNOS

No hay manera de escapar a la crisis, al terrible sufrimiento de remordimientos, arrepentimiento, vergüenza y dolor que nos pone en el camino de la curación de nuestro mal. No hay manera de evitarse las consecuencias “del otro día” después de una borrachera. Pasar por la crisis emocional y de temblores tarde o temprano. Es doloroso y para nosotros, necesario. Debemos sufrir para curarnos.

DEBEMOS MORIR PARA VIVIR

Esta es una hermosa paradoja sacada directamente del “volver a nacer” o de “perder nuestra vida para encontrarla”. Cuando practicamos Los Doce Pasos”, la vieja vida de beber y pensar torcidamente va gradualmente olvidándose, y adquirimos un método de vida nuevo, diferente y mejor. Al desaparecer nuestras ambiciones egoístas, una de nuestras vidas muere y la otra renace. Nosotros en AA morimos para vivir.

Bueno, en la actualidad ya aparecieron más.

Paradoja