domingo, 6 de diciembre de 2009

QUINTA TRADICIÓN

Tenemos en AA. por medio de nuestro enunciado. que nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros a alcanzar el estado de sobriedad; por lo que entiendo que es primero la sugerencia de transmitir de una buena manera el mensaje - sea individualmente o como grupo - y cuando ya alguien se ha quedado, entonces ayudarlo a alcanzar ese estado único que es la sobriedad.

Y en la tradición quinta me dice que nuestro objetivo primordial, - que no único - , es llevar el mensaje al que aún esta sufriendo; - o sea que al que no esta sufriendo lo dejaré en paz -.

Así que este es el tema central de esta tradición, el punto alrededor del cual toda nuestra Sociedad se congrega en unidad. La vida misma de nuestra Comunidad depende de la conservación de este principio.

Obviamente nadie puede dar lo que no tiene, por lo que, para ayudar a otros nosotros tendremos primero que estar sobrios.

• La capacidad única de cada miembro de A.A. para identificarse con el principiante y conducirle hacia la recuperación no depende en absoluto de su cultura, su elocuencia ni de cualquier otra pericia particular. Lo único que cuenta es que él es un alcohólico que ha encontrado la clave de la sobriedad.

• Alcoholismo, drogadicción, neurosis, codependencia, adicciones en general y conductas compulsivas o sea toda la “canasta básica”.
Estos legados de sufrimiento y de recuperación se pasan fácilmente entre los alcohólicos, de uno a otro. Esto es nuestro don de Dios, y regalarlo a otros como nosotros es el único objetivo que hoy en día anima a los A.A. en todas partes del mundo.

De ahi que cada grupo necesita estar organizado – estructurado - y unido con AA como un todo ,para hacer mejor nuestra labor.

Que mejor momento para transcribir algo de lo dicho por el Sr. Bernard Smith cuando AA llegó a su “Mayoría de edad”, acerca de la verdadera comunidad:
a) ideal común, b) objetivo común y c) camaradería

“Para que exista una verdadera comunidad son necesarias tres condiciones: La posesión de un ideal común que involucre el alejamiento completo de la división y el egoísmo. El propósito de una tarea común lo suficientemente grande para capturar la imaginación y darle expresión a la lealtad. Y la camaradería, la cualidad de unión, mezcladas en tal forma que puedan encontrarse la alegría y la fuerza de pertenecer a una sociedad orgánica que se compromete en un servicio de jornada completa. Podemos encontrarla en su mayor amplitud cuando el ideal es alto y valioso, cuando la tarea se extiende y se integra a cada onza de nuestra fortaleza y a cada elemento de nuestro ser, cuando la camaradería es tan sólida y profunda que respondemos unos por otros sin esfuerzo consciente, nos damos cuenta de la nece¬sidad inefable y reaccionamos a ella espontánea e inmediatamente. Bajo tales condiciones, toda la vitalidad que nosotros derrocha¬mos usualmente en nuestros celos y vanidades, manteniendo aparien¬cias y tratando de colocar a las demás personas en su propio lugar, se vuelve disponible para el uso creativo".
• Así, los alcohólicos se ven en la misma obligación de trabajar juntos dejando a un lado sus propios deseos o ambiciones incluso sus rencores o desavenencias.

E inmediatamente después de donde surge la frase tan famosa (en AA)

ZAPATERO A TUS ZAPATOS

Esta es la versión reducida del refrán: "ZAPATERO A TUS ZAPATOS, Y DÉJATE DE TRATOS". Sugiere la necesidad de que cada cual se ocupe en los negocios que le interesan y aconseja no mezclarse en asuntos que se desconocen o de los cuales se es ajeno. Tiene su origen en cierta anécdota clásica por muchos conocida: se dice que el pintor Apeles (siglo IV a. C.), expuso en la plaza pública (ágora) un retrato. Al pasar por allí un zapatero criticó duramente la forma de las sandalias en la pintura y Apeles, conociendo su error, volvió al estudio y rectificó su falta, corregido el retrato, lo instaló de nuevo en la plaza. El zapatero vio que se le había hecho caso y se creyó con autoridad para criticar otros aspectos de la obra, pero como desconocía el arte de la pintura sólo dijo necedades y el artista Apeles tuvo que reconvenirle: “Zapatero, no juzgues más allá de tus zapatos".

• Zapatero a tus zapatos. Hacer una cosa supremamente bien hecha y no mil mal hechas.
No somos los “hazlo todo”: cada uno dedicado a su labor. Por lo que cada quien encontrara la mejor forma de hacer servicio, cuando comience a conocer sus aptitudes y limitaciones.


• Cada uno de los alcohólicos puede ser un experto (o no) en otra cosa – en AA cabemos todo tipo de especialistas - maestros, mecánicos, albañiles, vagos, amas de casa, excéntricos, locos y mujeres públicas. Etc. - Pero cada uno dejará de lado sus otros conocimientos - sea cual fuere el sacrificio personal - para atender las labores y servicios como individuo y como grupo; así se unen esfuerzos en beneficio de aquellos que buscan nuestra ayuda a fin de que obtengan y conserven la sobriedad (y no andar trayendo a quien sea y como sea); por lo que el grupo tendrá asistencia, trabajo y apoyo para atender las llamadas de auxilio en cualquiera de sus formas. Por ejemplo las Tarjetas de contactación.



Bill me enseña como transmitir el mensaje en su trabajo con el irlandés presuntuoso.
Cuando he sentido que se me indica que busque a otro para trabajar con él.

Pero a medida que se iba calmando, se puso a escuchar mientras yo estaba de explicarle que la humildad era la clave principal de la sobriedad. Por fin se dio cuenta de que yo no estaba tratando de cambiar sus opiniones religiosas, que yo quería que encontrara en su propia religión la gracia que le ayudara a recuperarse. De allí en adelante, nos empezamos a llevar muy bien”.

Libro AA pág. 64 V cap.: Nosotros nunca hacemos apología de Dios; en vez de ello dejamos que el demuestre a través de nosotros lo que Él puede hacer.

APOLOGÍA.(Del lat. apologĭa, y este del gr. ἀπολογία).
1. f. Discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo.

• Y todo esto es básicamente por conveniencia ya que la gran paradoja de A.A. es que raras veces podemos conservar el preciosos don de la sobriedad a menos que lo pasemos a otros.